Editorial Jorge Mora Varela

Esta vez, la muerte tendrá que esperar

Dedicado a Dr. Francisco Cornejo Proaño

Aquella mañana, la corporación que dominaba el mundo les había ordenado a sus filiales en todo el orbe depurar a sus elementos humanos, entonces entraron en juego todos los algoritmos de las bases de datos de todo el planeta, para analizar el rendimiento de todos los sistemas de humanos que participaban en los procesos productivos y reproductivos en el planeta tierra, que estaban controlados por un panel central.

El sistema tenía los datos de todos, de manera que el listado del segmento centro occidental de la tierra salieron de forma inmediata, la lista de los integrantes que deberían ser dados de baja de forma inmediata. Uno de ellos el elemento J04P-T, ya no tenía funciones y debía ser descartado de inmediato del mundo de producción, del espacio que ocupaba con los componentes que funcionaban como familia y debería ser desconectado, desmontado y dado de baja del sistema de seguimiento, de costos y su memoria debería ser eliminada, porque su producción ya había sido utilizada, ya no servía la información generada por él y el espacio de memoria que había ocupado durante su vida productiva, debía ser despejado y el espacio debería ser asignado a otro elemento.

Para este trabajo existían algunos humanoides que se encargaban de terminar con los humanos que terminaban su tiempo productivo, para J04P-T le fue asignado Patricius, el verdugo de rostro desagradable frio, inexpresivo, que hacía esta tarea desde que la corporación asumió el rol de limpiar la nómina de humanos que debían trabajar en el sistema. En el inicio, su trabajo lo hizo como verdugo que decapitaba, luego operaba la guillotina, ponía la inyección letal y ahora solo clicaba el “delete” para cada una de sus víctimas, quien de manera simple le informó a J04P-T que ya no tenía funciones y que recoja sus pertenencias y entregue el lugar de trabajo esa misma tarde.

Luego de desconectar el computador desde dónde J04P-T trabajaba, debería ser suspendido su sistema operativo, desmontado y desaparecido su memoria y sus registros.

Ser tratados como elementos de un sistema era desgarrador, inhumano, pensó J04P-T, pero, en fin, así era el mundo del sigo XXVIII, en el planeta Tierra.

En aquel momento para J04P-T, el tiempo se había terminado, ya no tendría pasado, menos el concepto de tiempo futuro y no había forma de escapar del poder de la corporación.

¿Si solo supiese cómo van a terminar con mi vida? pensó el hombre que sentía que había llegado al límite de la existencia.

Todos los sensores había que ponerlos a punto y la pista llegó con una sensación extraña en el centro de gravedad de J04P-T, entonces, en el límite fuera del control de la corporación, el joven Dr. Didacus dio con la pista de cómo llegaría su fin.

Al parecer se activaría desde el control central de la corporación a un grupo violento de agentes terroristas que no dudaban en auto eliminarse para asesinar a su objetivo. Para ello fueron diseñados e implantados en los cuerpos de todos los humanos antes de haber nacido.

Así había sido diseñado el hardware de J04P-T, nacer, crecer, producir, aportarle a la serie de humanos para el trabajo y al final de su vida útil, darle de baja con un ataque masivo desde su centro de gravedad y reemplazarlo con un modelo actualizado y confiable.

La compañera de J04P-T, una hermosa mujer de carácter fuerte , de temple y perspicaz, conocía a un miembro los grupos rebeldes que luchaban por devolverle la autonomía, alargarle la vida y devolverle la dignidad al ser humano como lo había sido hasta los tiempos previos a la revolución industrial.

A la manera de ella, logró una cita secreta con «Franciscum» un cirujano digital, brillante, hábil con el manejo de las redes de internet de altísima velocidad. Fueron con discreción al lugar de la reunión y no había nadie, sin embargo, este se visibilizó en forma de holograma, además hacía algo que ya nadie practicaba desde hace muchos siglos: “sonreía” y lo hacía con naturalidad y empatía.

El cibercientífico escuchó su historia, luego todo el espacio de la habitación se llenó de imágenes y les dio una clase magistral para explicar el problema y procedimiento, al final dijo: que no habría problema, que él en ese instante trabajaba en otros sistemas planetarios, pero que J04P-T podría ir a un lugar secreto, lejos de la corporación, dónde los amigos de él, lo pondrían en manos del robot “Da-Vinci” y él a través de la web 7000.4, localizaría al grupo de pequeños fanáticos asesinos que habían sido activados para terminar con la vida del J04P-T, rodearlos, capturarlos y expulsarlos del cuerpo del hombre sentenciado a muerte y lo haría desde el espacio exterior.

Esa era la única esperanza del individuo J04P-T, que en su mirada dejaba atisbar un rastro propio de los seres humanos que poblaron la tierra hasta el siglo XXII.

Al parecer, nada estaba en secreto para la poderosa corporación de manera que cuando J04P-T se hizo algunos exámenes. El poder central le envió a su base de datos, un sistema de alarma para que suspenda las actividades que nadie había programado ni autorizado para él. Sin embargo, J04P-T y su compañera no se detenían.

En un momento al sistema de J04P-T, llegaron una serie de alertas que se evidenciaron cuando la hermosa princesa Antonia, uno de los integrantes más vivaces y graciosos de la familia, fue víctima de un ataque integral que acabó con su vida de manera horrible en el lapso de una semana y el aviso de que, si persistía en desobedecer los lineamientos de la corporación, eso mismo podía pasarles a los miembros de la familia de J04P-T o a él mismo, su compañera, lo tomó de la mano, lo miró a los ojos, con decisión y seguridad dijo: procedamos.

Llegó la hora de la cita, de manera rápida y con sigilo, J04P-T, llegó al lugar convenido, los asistentes de «Franciscum», lo llevaron al cuarto secreto y ahí estaba “Da-Vinci”, se veía serio y cruzado de brazos, al hombre, le parecía mirar a Mazinger-Z y tuvo la seguridad que los super héroes eran sus amigos, iban a luchar por él y lo iban a salvar.

Mientras los asistentes empezaron la preparación, apareció “Franciscum” como lo hacía siempre, solo su presencia virtual, solo le dijo a J04P-T: todo va a estar bien.

Lo siguiente fue abrir los ojos, J04P-T, estaba recostado sobre una cama y en un lugar desconocido dónde algunos hombres y mujeres permanecían recostados sobre una serie de camillas que iban y venían como en una estación de transferencia a la espera de su turno de entrada o de salida.

Durante las siguientes horas, “Franciscum” se visibilizaba en cualquier momento y hablaba con J04P-T, las cosas salieron conforme a lo previsto, esa vez la muerte tendrá que esperar y esperemos que sea por largo tiempo.

Colofón

La nave dónde la familia se preparaba para la última gran aventura estaba lista, la hermosa mujer le dijo Jorge mientras le sonreía: estamos listos y esperemos que la travesía sea larga. Al hombre le parecía extraño pero agradable escuchar su nombre, se colocaron frente a los mandos, el viejo Simón se colocó en la parte trasera de la nave, encendieron la máquina, revisaron todos los controles y emprendieron la veloz carrera ascendente hasta alcanzar la velocidad de la luz y desapareció en el espacio dónde quedaron los acordes de las películas de luchas estelares de la ciencia ficción cine del siglo XX.

Luego de muchos años, aún es posible encontrar mensajes de Jorge y su familia que fueron a buscar a los seres humanos, aquellos que huyeron de la tierra por el control implacable e inhumano de la corporación y estos grupos se fueron porque aún se aman, contemplan y sonríen como las mejores estrategias para sobrevivir por largo tiempo y podía hacerlo con alegría y con dignidad.

FIN
Jorge Mora Varela